Un eclipse de Sol impresiona porque parece casi imposible: la Luna cubre el disco solar con una precisión asombrosa y, durante unos minutos, el día se transforma. Pero no es un fenómeno imprevisible. La ciencia puede calcular con gran exactitud cuándo ocurrirá, desde dónde se verá y cuánto durará.
Detrás de esa predicción hay Astronomía, Física y mucho conocimiento acumulado sobre el movimiento de la Tierra y la Luna.
La alineación no basta: la órbita de la Luna es compleja Un eclipse de Sol ocurre cuando la Luna se coloca entre la Tierra y el Sol y proyecta su sombra sobre nuestro planeta. Sin embargo, esto no sucede en cada Luna nueva.
La razón principal es que la órbita lunar está inclinada respecto al plano en el que la Tierra gira alrededor del Sol. Además, esa órbita no es circular: es elíptica y bastante irregular en sus efectos observados. Dicho de forma sencilla, la Luna no está siempre a la misma distancia de la Tierra ni se mueve siempre igual respecto a nuestra perspectiva.
Esa variación importa mucho. Cuando la Luna está más cerca, su tamaño aparente en el cielo aumenta y puede cubrir por completo el Sol, produciendo un eclipse total. Cuando está más lejos, su tamaño aparente es algo menor y puede dejar visible un anillo de luz: entonces hablamos de eclipse anular.
Por tanto, para predecir un eclipse no basta con saber que hay Luna nueva. Hay que calcular con enorme precisión la posición, la inclinación y la distancia de la Luna en ese momento.
Cómo se calcula un eclipse
Los astrónomos predicen eclipses estudiando varios movimientos a la vez:
- la órbita de la Tierra alrededor del Sol
- la órbita de la Luna alrededor de la Tierra
- la inclinación de esa órbita
- la distancia variable entre la Tierra y la Luna
- y la rotación de la Tierra
Con esos datos se puede saber si la sombra de la Luna alcanzará la superficie terrestre, qué recorrido seguirá y en qué lugares el eclipse será parcial, total o anular.
También se calcula la umbra, la zona donde el Sol queda completamente oculto, y la penumbra, donde solo se cubre una parte. Por eso la totalidad solo se ve desde una franja estrecha del planeta.
El ciclo de Saros: la gran pista histórica
Mucho antes de los cálculos modernos, ya se había descubierto que los eclipses siguen ciertos patrones. El más conocido es el ciclo de Saros, de aproximadamente 18 años, 11 días y 8 horas.
Tras ese tiempo, la geometría entre el Sol, la Tierra y la Luna vuelve a parecerse mucho, y se repite un eclipse de características similares. El Saros fue muy útil para reconocer regularidades y anticipar eclipses semejantes.
Pero tiene una limitación importante: esas 8 horas adicionales hacen que la Tierra haya girado y que el eclipse siguiente se vea desplazado en otra zona del planeta.
Exeligmos: cuándo el parecido es mayor
Aquí entra otro concepto menos conocido, pero muy interesante: el exeligmos.
Un exeligmos equivale a tres ciclos de Saros, es decir, unos 54 años y 33 días. Su gran ventaja es que compensa mucho mejor el desfase horario acumulado del Saros. Eso permite que el eclipse no solo sea parecido en su geometría, sino también más parecido en su visibilidad desde la Tierra.
Dicho de forma simple:
- Saros: sirve para identificar eclipses similares
- Exeligmos: permite una repetición más ajustada también en la hora y en la zona desde la que se observa
Por eso, aunque el Saros es más conocido, el exeligmos resulta especialmente útil cuando se quiere entender mejor la repetición de eclipses muy parecidos.
El momento más esperado: la corona solar
Uno de los mayores atractivos de un eclipse total de Sol es que permite ver la corona solar, la atmósfera más externa del Sol.
Normalmente no podemos observarla directamente porque el brillo del disco solar la oculta. Pero cuando la Luna cubre completamente el Sol, la corona aparece como un halo tenue y espectacular alrededor del disco oscuro lunar.
Ese instante dura muy poco, apenas unos minutos, pero tiene un enorme valor científico e histórico. Durante siglos, los eclipses totales han sido momentos privilegiados para estudiar el Sol y sus capas externas.
Cinco preguntas frecuentes sobre los eclipses de Sol
¿Qué velocidad tiene la sombra de la Luna sobre la Tierra?
La sombra de la Luna puede avanzar a varios miles de kilómetros por hora. Su velocidad cambia según el lugar y la geometría del eclipse.
¿Cuánto dura un eclipse de Sol?
El fenómeno completo puede durar varias horas si se cuentan todas sus fases, pero la totalidad suele durar solo unos pocos minutos.
¿Qué diferencia hay entre un Saros y un exeligmos?
El Saros es un ciclo de unos 18 años que permite predecir eclipses parecidos. El exeligmos, de unos 54 años, corrige mejor el desfase horario y permite una repetición más parecida también en la observación desde la Tierra.
¿Por qué no hay eclipses de Sol todos los meses?
Porque la órbita de la Luna está inclinada respecto al plano de la órbita terrestre. Aunque haya Luna nueva cada mes, no siempre se alinean exactamente Sol, Luna y Tierra.
¿Qué es la corona solar?
Es la atmósfera externa del Sol. Solo puede verse a simple vista durante un eclipse total, cuando la Luna tapa por completo el disco solar.
Una charla muy recomendable para entender el eclipse de 2026
Si quieres acercarte a este fenómeno con más contexto, merece la pena ver la conferencia de Jesús Gallego Maestro, catedrático de Astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid y codirector del CITT de tecnologías en el Espacio, del cual el COFIS es tambien socio fundador, , dentro del ciclo “Hablemos de física””. La charla está dedicada al eclipse de agosto de 2026 y ofrece una explicación clara sobre su interés científico y observacional. La UCM anunció esta conferencia en marzo de 2026 en la Facultad de Ciencias Físicas, y el vídeo está disponible en YouTube.
En el COFIS nos parece especialmente valiosa porque conecta muy bien tres planos: el rigor científico, la capacidad divulgativa y la mirada física sobre un fenómeno que muchas personas vivirán como algo único.
🔗 Puedes ver la charla aquí: https://www.youtube.com/watch?v=qHWPE-Hby6E&t=3987s